Volver

Fecha publicación 04 | 02 | 2020
Compartir

4 consejos para comer fuera de casa sano y barato

En un país donde el tapeo es prácticamente deporte nacional, comer fuera de casa se ha convertido en el plan predilecto para desprenderse del estrés y la rutina. Si la realidad lo permite, claro. Muchas son las almas que, decepcionadas, han tenido que quedarse en casa un sábado noche por miedo a gastar de más o a traicionar sus estudiadas dietas.

Pero comer fuera no tiene por qué ser una insana y cara actividad y, normalmente, es la falta de planificación lo que hace que nuestras carteras tiemblen al cruzar la puerta de cualquier garito.

En Billionhands hemos recogido los cuatro principales consejos que todo buen foodie debe tener grabados a fuego para comer fuera de casa sano y barato.

1.     Los refrescos, la némesis de una velada sana y económica

Los menús sospechosamente baratos suelen ser anzuelos en los que camuflar bebidas a precios desorbitados. Localiza lo que vayas a beber mientras ojeas la carta y evitarás desagradables sorpresas. Ni que decir tiene que el alcohol está terminantemente prohibido.

En el caso de que casualmente la carta no contenga la sección de bebidas, un agua grande para compartir es la opción más aconsejable. Económica, saludable y si no está en un envase de plástico, sostenible.

2.     Busca los locales de toda la vida para comer fuera de casa

¿Estás en una ciudad que no conoces? Pon oído y sigue a los lugareños hasta esos comercios de barrio con abundante comida casera. Con suerte, puede que estén cerca de algún mercado y acabes disfrutando de un producto fresco y económico a partes iguales.

Este consejo es extrapolable a tus viajes por carretera. Si tienes pensado parar a comer durante un trayecto, desvíate hacia el pueblo más cercano para disfrutar de una deliciosa -y barata- comida local. Que no te dé pereza perder unos minutos.

3.     Cuidar lo que comes te ayudará a gastar menos

Si dicen que el desayuno es la comida más importante, es por algo. Cargarte de nutrientes a primera hora de la mañana te proporcionará la energía suficiente para no llegar al mediodía con un hambre voraz. Imprescindible para los que no quieren tirar de tupper en el trabajo.

A la hora de elegir la comida en los bares o restaurantes, inclínate por platos simples pero saludables. Los más elaborados tienden a tener menos cantidad, lo que puede llevarte a la azucarada tentación de un postre. ¡Y mucho cuidado con el pan! Asegúrate de que entra en el menú antes de darle el primer mordisco.

4.     Aprovecha los descuentos y cupones cuando vayas a comer fuera de casa

Cierto es que este tipo de promociones no suelen estar disponibles los días de mayor ajetreo hostelero, pero, oye, nadie te va a mirar raro porque vayas a cenar fuera un día entre semana. Además de precios más asequibles, esperarás menos entre plato y plato.

Si por casualidades del destino no hay ninguna oferta a tu alcance, prueba a echar un vistazo en nuestra app gratuita. Tenemos una amplia lista de locales para que puedas comer fuera de casa, y todos ellos con descuento.